Cuero de hongos: la ciencia detrás del micelio | Cosecharte

Cuero de hongos: la ciencia detrás del micelio | Cosecharte

Por qué esta noticia importa

Durante décadas la industria textil quedó atrapada entre dos opciones imperfectas: el cuero animal, con su enorme huella de agua, tierra y emisiones; y el "cuero vegano", que en la mayoría de los casos es plástico derivado del petróleo disfrazado de alternativa sostenible. Ninguna de las dos resuelve realmente el problema.

El reino fungi lleva años ofreciendo una tercera vía: el micelio, esa red de filamentos que un hongo extiende bajo tierra o dentro de un sustrato, tiene la capacidad de crecer formando estructuras densas, resistentes y completamente biodegradables. El desafío nunca fue si el micelio podía convertirse en un material útil, sino si ese proceso podía escalar más allá del laboratorio. Un equipo de investigadores acaba de mostrar que sí.

Lo que encontró el estudio

Un grupo de científicos del VTT Technical Research Centre de Finlandia, liderado por Manuel Arias-Barrantes y Géza Szilvay, publicó en la revista *ACS Applied Bio Materials* un nuevo método para producir tela a base de micelio a gran escala.

En lugar del método tradicional —dejar que el hongo crezca sobre bandejas planas hasta formar una lámina sólida, un proceso lento y difícil de industrializar—, el equipo sumergió el hongo *Trichoderma reesei* en un líquido rico en nutrientes y lo cultivó en tanques similares a los que se usan en la producción de cerveza. Así, en lugar de una lámina, el hongo genera una masa densa, parecida a una pulpa.

Esa pulpa se lavó y se mezcló con sorbitol (que le da flexibilidad) y celulosa (que refuerza su resistencia), y luego se extendió en láminas delgadas usando maquinaria similar a la de una fábrica de papel. El resultado: rollos continuos de tela de unos 20 cm de ancho por 8 metros de largo, con una resistencia comparable a la del cuero tradicional. Con ese material, el equipo incluso cosió una cartera funcional a modo de prueba de concepto.

En pruebas de laboratorio, el tejido se degradó por completo en agua en 28 días, y en condiciones de compostaje industrial desapareció en unas seis semanas. Como explicó Arias-Barrantes sobre la motivación del proyecto, "muchas personas buscan alternativas a los materiales fósiles y de origen animal". Aún falta mejorar su resistencia al desgarro antes de que llegue a las tiendas, pero el proceso ya usa equipos que la industria biotecnológica conoce bien, lo que acerca bastante esta idea a la producción real.

Desde Cosecharte: lo que este hongo nos recuerda sobre los que cultivamos

Lo que hace posible este avance no es magia: es la inteligencia estructural que los hongos han perfeccionado durante millones de años. Un micelio sabe tejer una red densa, flexible y resistente a partir de filamentos individuales. Esa misma lógica de construcción —de red, de conexión, de resiliencia— es exactamente lo que buscamos cuando trabajamos con los tres hongos funcionales que forman el corazón de Cosecharte.

La Melena de León (*Hericium erinaceus*) hace en el sistema nervioso algo parecido a lo que el micelio hace en el tanque de fermentación: construye red. Sus compuestos activos están asociados a la estimulación del NGF y el BDNF, dos factores que apoyan la formación y el mantenimiento de conexiones neuronales. Donde el hongo del estudio teje fibras para dar firmeza a una tela, la Melena de León acompaña al cerebro en la tarea de tejer y sostener sus propias conexiones.

El Reishi (*Ganoderma lucidum*), por su parte, es puro trabajo de fondo: durante siglos se le ha atribuido un rol adaptógeno, ayudando a modular la respuesta del eje HPA y los niveles de cortisol frente al estrés. Así como el sorbitol le da al nuevo textil la flexibilidad para no volverse quebradizo, el Reishi acompaña al cuerpo a mantenerse flexible frente a la presión del día a día, sin volverse rígido.

Y el Cordyceps militaris es, literalmente, una historia de energía: se le vincula con la producción de ATP, la molécula que las células usan como combustible. Si el estudio finlandés demuestra que un hongo puede fermentarse a escala industrial para generar biomasa útil, el Cordyceps nos recuerda que ese mismo reino también sabe convertir recursos en energía disponible, esta vez dentro de nuestras propias mitocondrias.

Tres hongos, tres formas distintas de la misma inteligencia fúngica: construir, sostener y energizar.

Para empezar hoy

No hace falta esperar a que el cuero de hongos llegue a las tiendas para empezar a aprovechar lo que este reino tiene para ofrecer. Incorporar Melena de León, Reishi o Cordyceps a una rutina diaria —en cápsulas, extractos o infusiones— es una forma simple de acompañar procesos de enfoque, manejo del estrés o energía sostenida a lo largo del día.

Esta información es educativa y no reemplaza un tratamiento médico. Si tienes condiciones preexistentes, consulta a un profesional de salud antes de incorporar suplementos a tu rutina.

Fuente:** Earth.com, "New mushroom-based fabric could replace leather without using animals or plastic", por Andrei Ionescu, 14 de agosto de 2026. [https://www.earth.com/plants/new-mushroom-based-fabric-could-replace-leather-without-using-animals-or-plastic/](https://www.earth.com/plants/new-mushroom-based-fabric-could-replace-leather-without-using-animals-or-plastic/)
Estudio original: *ACS Applied Bio Materials*, "Production of Mycelium-Based Nonwoven Fabrics via Continuous Processing". [https://pubs.acs.org/aabmcb/article/9/14/6465/5168444/Production-of-Mycelium-Based-Nonwoven-Fabrics-via](https://pubs.acs.org/aabmcb/article/9/14/6465/5168444/Production-of-Mycelium-Based-Nonwoven-Fabrics-via)

Imagen:** "A sheet of mycelium-based textile, used to create the prototype purse. Credit: ACS" — [https://www.earth.com/img/16x9/1920/media-2026/2026/08/14171559/mushroom-based-fabric-mycelium-textile_ACS_1m.jpg](https://www.earth.com/img/16x9/1920/media-2026/2026/08/14171559/mushroom-based-fabric-mycelium-textile_ACS_1m.jpg)
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